miércoles, 30 de septiembre de 2009

Buenos días, Amigos.


Buenos días, Amigos.
Tienes toda la razón, Paloma. Siempre se puede sacar unos minutos para compartir con los amigos el café de la palabra y los Buenos días que nos manda el Señor. Pero esta semana estoy muy cansado. He comenzado las convivencias de comienzo de curso con la ESO de Maristas. El lunes con 1º. El martes con 2º. Hoy con 3º (me he acordado mucho de los de allí). Mañana con 4º.
Hasta ahora mis contactos han sido con la Comunidad de Hermanos Maristas, con el grupo de Profesores, por cierto, muy jóvenes. Y con los Alumnos me faltaba. Bueno, con algunos de Primaria ya hemos tenido las celebraciones. Pero el gran reto es la ESO; esos niños inocentes que de la noche a la mañana dan un salto de gigante, les cambia la voz y empiezan a salir granitos en la cara. Como os digo, mañana termino y tengo ganas de terminar. Lo que pasa que este ritmo es muy fuerte ya que hacemos las convivencias en los Maristas de Alcalá de Henares. Y, como todo hay que decirlo, me están dando una buenísima lección de hospitalidad, pues los Hermanos están pendientes del equipo de Profesores alcarreños para invitarles a tomar café en el comedor de la Comunidad cuando ven que hay un tiempo libre.
Estoy muy cansado, pues por las noches me acerco al magnífico teatro que tiene Guadalajara para presenciar, en el poco tiempo que le puedo dedicar, el Festival de Cine de Guadalajara, FESCIGU, un certamen de cine solidario. Bueno Paloma y Amigos, no sé si os digo Buenos días o que durmáis muy bien, porque en este momento puede ser cualquier momento del día. Pero, por supuesto, termino como siempre. Buenos días nos dé Dios.
Un abrazo.
Gregorio.
Guadalajara, 30 de septiembre de 2009.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Buenos días, Amigos.


Buenos días, Amigos.
Estoy buscando a Manolo. Por las noches, cuando salgo a andar, miro por donde me dice que suele estar pero creo que me engaña. Manolo es un amigo: es un buen chico, más joven que yo, pero no mucho más. Tiene treinta y siete años, apunto de cumplir los treinta y ocho. El otro día me acompañó a ver, en las afueras de la ciudad, el castillo de fuego.
Entre la noche, que estaba fresca, el cielo abarrotado de colores y explosiones por la pirotécnica no sentí mucha alegría. Manolo me confesó que tenía que escribir a sus padres. Le ofrecí papel y lápiz para ello, pero me lo rechazó. Dice que lo suele hacer en la oficina de correos. Me llegó al alma cuando me confesó que en la carta iba a mentir a su madre, pues no podía decirle que estaba durmiendo en la calle. Y es verdad. Manolo duerme en la calle.
Manolo es un mendigo, con un cuerpo más fuerte que el mío y con un cerebro de un niño. Pide trabajo pero se olvida de ir, porque Manolo es muy corto de frente, pero muy grande de corazón. Ya hace frío en Guadalajara por las noches. Yo duermo con manta. No sé con qué dormirá Manolo. No sé que es lo que lleva en su bolso grande que siempre le acompaña. Me gustaría invitarle a algo caliente pero no sé por dónde está.
Por la mañana sé que está en la puerta de la iglesia pidiendo por la fuerte tos que ya tiene. Manolo es como un niño, no se cuida. Me llama el “chico bueno.” Pero creo que a bondad él me gana. Buenos días nos dé Dios.
Un abrazo.
Gregorio.
Guadalajara, 23 de septiembre de 2009.

martes, 22 de septiembre de 2009

Buenos días, Amigos.


Buenos días, Amigos.
Os tengo que pedir perdón. El Buenos días de ayer estaba fechado, porque fue escrito, el pasado día 19. Publicarlo, colgándolo ayer en Internet me ha parecido que no era fiel a la noticia pues ayer ya habían terminado las Ferias y Fiestas de Guadalajara. Pero me daba pena dejar esa reflexión guardada en el archivo de mis documentos.
Pero sí, la Feria 2009 ya es historia. Los mismos políticos ya han manifestado su balance y crítica al programa elaborado y propuesto por el gobierno del Ayuntamiento. Es cosa suya, la política para los políticos. Anoche, como todas las noches, volví a salir. Mis pies me llevaron, como todas las noches hacia el Recinto Ferial y al parque de San Roque donde estaban ubicadas las grandes carpas de las peñas. Todavía se podía sentir el bullicio entre las atracciones y tómbolas. El resto estaba muerto, desértico, sin un alma. Bueno, una, la mía que se asustó al pasar cerca de unos contenedores pues al ruido de mis pisadas unos cuantos gatos salieron de su interior huyendo. En el silencio de mi mente también hacía balance de esta Feria, que había comenzado sintiéndome solo, en medio de muchas luces de colores, y triste, a pesar de los ritmos alegres de los días venideros. Qué distinto soy, o por lo menos así me siento, tras el fuego abrasador que me relacionó con los alcarreños.
Fue como un milagro consolador que me devolvió la paz como una ofrenda reconciliadora. Paseando anoche, como el único superviviente, de una hecatombe bulliciosa y juvenil, echaba de menos muchos rostros que a esas horas dormirían el sueño de una semana. Paseando anoche entre las calles de Guadalajara me sentía feliz. Buenos días nos dé Dios.

Un abrazo.
Gregorio.

Guadalajara, 22 de septiembre de 2009.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Buenos días, Amigos.

Buenos días, Amigos.
Seguimos de Feria. A pesar de la lluvia, del frío, seguimos de Feria. Esta juventud no tiene límite. Veo que me hago mayor, miro hacia el cielo y al ver las nubes tan cargadas no puedo dejar de sentir un poco de pena. Son las Fiestas de Guadalajara; el recinto ferial está lleno de atracciones y lugares para comerse unos choricitos o unos churros, que el agua merma el negocio. Como digo, uno está mayor, solo pienso en el negocio.
En cambio, la veintena de peñas que tiene sus casetas propias están abarrotadas de jóvenes que solo piensan en divertirse a pesar del frío, a pesar del agua, a pesar de lo que sea. Todas las noches recorro el circuito de las castas y todas las noches me quedo asombrado de los miles de jóvenes que se congregan entorno a un nombre, a una camiseta, a una pegatina, a una caseta. Porque uno pasa de estas etiquetas y no me siento raro al pasar junto a ellos, pero cada peña puede congregar a unos trescientos jóvenes que no paran de beber en toda la noche.
Los conciertos, con grandes figuras de la música actual, y con precios muy económicos, no pueden competir con la diversión y alegría que se respira en las peñas. Y eso que cada joven debe pagar casi doscientos euros de cuota por pertenecer a unas siglas alcarreñas. Lo dicho, que uno ya es mayor y solo mira el negocio. Pero yo también me lo paso bien. Buenos días nos dé Dios.
Un abrazo.
Gregorio.
Guadalajara, 19 de septiembre de 2009.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Buenos días, Amigos.


Buenos días, Amigos.
Ayer por esperar una noticia me quedé esperando. Desde el primer día que llegué a Guadalajara se anunciaba un concierto de Carlos Baute en las fiestas de septiembre. También había otros artistas pero el único que despertaba mi interés era el joven Baute pues su última canción me gusta mucho. Mis alumnos de La Puebla de Montalbán me pasaron el politono al móvil y muchas veces la he escuchado con gusto.
Curioso, tanto la he escuchado que he llegado hartarme de ella. Yo creo que por la influencia de la publicidad he aborrecido la canción que comparte con Marta Sánchez. Pero, aunque no saqué la entrada, sí me movió la curiosidad de ver el ambiente. No siempre uno tiene la certeza de escuchar desde la calle, aunque no lo vea, a una voz famosa. El caso es que antes cantó Calle París, y los chicos lo hicieron muy bien. Pero el guaperas se hizo rogar más de media hora.
La prensa dice que volvió locas a todas las féminas. Lo que no dice, es que much@s le silvaros y gritaron, convirtiendo la espera en un conciertazo de improperios. Para más INRI, la lluvia adelantó el final y, el colgado en tus manos, se lo llevó a otra parte. Lo gracioso es que las Peñas, abarrotadas de jóvenes, seguían divirtiéndose ajenas al Baute, Lo que me alegré por ellas. Buenos días nos dé Dios.
Un abrazo.
Gregorio.
Guadalajara, 17 de septiembre de 2009.

martes, 15 de septiembre de 2009

Buenos días, Amigos.


Buenos días, Amigos.
Juventud. ¿Qué es la juventud? ¿Una edad? ¿Una etapa? ¿Un viaje? ¿Una aventura? ¿Un amor? ¿Una enfermedad? Si el poeta dijo que poesía eres tú, me gustaría que tú, que estás leyendo esta pequeña reflexión, te sientas joven.
En estos días en los que las Fiestas de Guadalajara marcan una pauta bastante juvenil pues son las peñas las que mueven y remueven el ambiente festivo, uno se da cuenta de la edad que tiene. Pero si sigues mirando y observando a estos jóvenes me doy cuenta de que lo mío no es una edad, ni una etapa, más bien es un estado. Ayer fue el desfile de las Peñas, la calle Mayor fue pisoteada por muchos jóvenes, divino tesoro, que con camisetas y colores gritaban y animaban el nombre de su peña. Predominaba la alegría, la diversión, el buen rollo. También había quienes habían dejado que el zumo de sus bebidas empapase sus ropas, dejando un color y cierto color a vino. Al cabo de una hora, en el parque, en una calle, en un banco, podías encontrar a ese tesoro divino llorando por esas penas que surgen cuando uno ha bebido de más.
Si la primera visión de esta juventud me da envidia al manifestarse en las peñas los valores de amistad. Esta visión nocturna me da tristeza y pena, pues además de soledad manifiestan hasta qué punto están perdidos nuestros jóvenes. Entonces me vuelvo a preguntar. ¿Qué es la juventud? Buenos días nos dé Dios.
Un abrazo.
Gregorio.
Guadalajara, 15 de septiembre de 2009.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Buenos días, Amigos.


Buenos días, Amigos.
Pidiendo en la puerta de una iglesia me encontré con la caridad de un pobre que me dio un puñado de caramelos y con la invitación, la primera invitación alcarreña a un café, de un hombre ilustre. No es que me vayan mal las cosas por estas tierras, pero confieso, no sé si será por el clima, la altitud o por el agua, los primeros que me han mirado, me han sonreído y me han saludado, han sido los pobres de las iglesias. Dado mi anonimato, algunas veces me siento con ellos y alargo la mano pidiendo con ellos. Os confieso que no he sacado moneda alguna, no me ven con cara de pedigüeño. Dicen los pobres que no tengo cara de necesidad, que sonrió mucho y se me ve feliz.
Pero ayer, como regalo de la luna, saqué un café. Un café que me supo a gloria. Un café de amistad, de esos que no se olvidan. Ya no tanto por el café cuanto por la persona con la que se comparte porque no solo te enriqueces como persona, sino porque te dignificas como humano. Ya os hablaré de él. Es un artista. Buenos días nos dé Dios.
Un abrazo.
Gregorio.
Guadalajara, 14 de septiembre de 2009.